Editorial
La planeación departamental, regional y municipal ha tenido una escasa incidencia en la reducción de las disparidades socioeconómicas de esos niveles territoriales. La experiencia colombiana se ha caracterizado por aislados esfuerzos de pIaneación, rompletamente desarticulados de la planeación naJcional o global. Ello coincide con el absorbente centralismo de la Nación que ha mediatizado la capacidad decisoria de regiones y localidades, anulándola en la práctica, por ejemplo, su ingerencia en la programación y ejelcución del gasto público.